Tinta y Mierda

Tinta y Mierda

martes, 26 de septiembre de 2017

A tres años

Han pasado tres años, quizá muy pocos lo recuerden, algunos no tengan la menor idea, a muchos más no les interesa, pero tengo que decirlo: han pasado 3 años desde que 43 jóvenes fueron desaparecidos.

En estos tres años se han visto una serie de fenómenos sociales en varias zonas de Guerrero, no quisiera afirmar que son producto de este hecho violento, pero creo que fue una punta de flecha para que pasará todo lo que ha pasado, hasta ahora.

Es pertinente apuntar a un fenómeno que he visto desde que pasaron los hechos en Iguala, ya que poco tiempo después, la población se fragmentó en varios grupos: los que estaban a favor, los que estaban en contra, los indiferentes, los neutros y los que les valía madre lo que pasara. Ahora bien, esto sirvió para romper la poca armonía que existía en la ciudad y poniendo como enemigos a los que pensaban diferente.

Es sencillo observar en las diferentes redes sociales los posicionamientos de las personas que creen saber todo lo que pasó después de ese fatídico 26 de septiembre de 2014, comentarios de repudio en contra de los estudiantes, comentarios a favor de la causa, comentarios que hacen burla sobre los desaparecidos, comentarios que denotan una polarización de los grupos sociales.

Tengo que confesar, que me sorprende cada día las posturas que toman las personas, ya que los cambios dentro de este tema son sumamente recurrentes. Me encuentro con personas que dicen odiar a los estudiantes, otras más que aseguran que se lo buscaron, también quienes dicen que son vándalos, y muchos que aseguran que solo vienen (a Iguala) a causar destrozos y temor entre la gente.

Es necesario decir que los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, tienen formas muy peculiares de manifestarse (gracias a ellos se han ganado su mote de Ayotzinapos), formas no comunes de exigir lo que necesitan y lo que les hace falta, formas diferentes de aprender y de llevar a cabo su labor como profesores egresados de Normal Rural. Sin embargo, esta no es una razón de peso, para que las personas generen ese odio tan mordaz, esos comentarios tan fuera de lugar y toda la campaña de repudio para con los estudiantes, manifestantes y padres de los desaparecidos.

Cuando nadie te escucha, cuando nadie te hace justicia y cuando te sientes solo, es la única forma de actuar, de exigir lo que es tu derecho, creo que lo que está pasando es solo una división de las personas, una división que solo está generando diferencias ideológicas entre los que compartimos nuestro día a día, nos enfrascamos a debates interminables de Facebook, pensando que la única razón de peso es la de nosotros, cuando esto no debería de ser así. No estoy pidiendo que se unan a la causa o a cualquier causa, solo creo que debemos de respetar lo que creen las personas, no caigamos en ese juego tenaz de división, porque está pasando y no se dan cuenta, si estamos divididos va a ser más sencillo vencernos.

No pido que te unas a ninguna causa, tampoco que cambies de opinión, solo pido que se respetes el pensamiento, la ideología y las creencias de cualquier persona, que no polaricemos, que tengamos en cuenta que no somos enemigos, que respetemos, ya que en alguien tiene que caber la prudencia. No entremos en ese juego tenaz de buenos y malos, sino que tengamos en cuenta, que si tú estuvieras en su lugar, estarías haciendo lo mismo.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Fragilidad

Arrastré mis pies
sin medir el tiempo,
sin contar las lágrimas
hasta llegar a la puerta.

Miré por un par de segundos,
la chapa, el timbre, la cerradura, la puerta,
el foco, el tapete, la vida.
Todo parece tan normal.

Me duele que todo sea tan frágil.

Abrí lentamente,
esperando que de un momento a otro
salieras a mi encuentro,
ladrando, moviendo la cola,
esperando para estar entre mis brazos,
y perdernos en el tiempo.

La casa luce tan vacía.

Arrastré los pies por toda la casa,
mimetismos incómodos.
Abrí todas las puertas
y esperé.

Esperé por mucho tiempo,
a que salieras,
agacharas un poco la cabeza
y me dijeras con tus ojos cristalinos que todo va a ir bien.

Esperé por demasiado tiempo.

A veces

me duele que todo sea tan frágil.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Primer día

lee y vomita


Hoy será mi primer día de escuela, estoy bien emocionado, ya tenía un ratote que quería venir, pero nomás no se podía. No había quién me trajera. Es que me tenía que ir con mi papá, porque mi mamá se fue con otro. No entiendo eso de otro, ¿otro qué? Mi papá nomás me dice que con otro y ya; pero yo sé que ya regresará cuando se le acabé ese otro, estoy seguro de que sí.
A donde me llevaba mi papá nomás no la pasábamos jugando. Quiero mucho a mi papá. Pero ahora ya estoy grande y dice, papá, que ya me puedo cuidar solo y que tengo que ir a la escuela, que él me va a llevar y que ya me regrese yo solo a la casa, que ahí lo espere. Me la pasaba rete a gusto con él, todo el día jugando; pero me emociona más venir a la escuela y ser alguien; alguien de bien pues, un bombero, un policía o un arquitecto. Sí, mejor un arquitecto, como el amigo de mi papá, el Arqui Joaquín, es bien buena gente, siempre me daba dulces, le daba risa cómo me ponía a jugar con mi papá, era bien divertido.
Voy bien feliz, y la gente se da cuenta de eso, nomás nos voltean a ver cómo vamos bien sonrientes caminando, mi papá me lleva de la mano, me gusta sentir sus manos rasposas; cuando me las pasa por el cachete siento como cosquillitas, ¡uy!, están bien rasposas.
Cuando llegamos a la escuela, todos se le quedan viendo a mi papá. A lo mejor es porque las mamás son las que llevan a los hijos, pero mi mamá está con otro, ahorita no tiene tiempo de venir a dejarme, pero a mí me gusta que sea mi papá quien me viene a dejar.
Me empuja despacito para que me meta. ¡Ah, chinga!, ahí me da un poquito de miedo, no sé lo que me voy a encontrar adentro, pero es para ser alguien en la vida, ya lo sé. Doy dos pasitos y me regreso rápido, me abrazo de su pierna, salé un poquito de polvo de su pantalón, me hace toser poquito, mi papá se ríe, me abraza, me da un beso en el cachete y me da una nalgadita.
Ver cómo va de sonriente hace que me sienta a gusto de estar aquí, de ver a mis compañeros, de aprender mucho, de salir al recreo todos juntos y enseñarles los juegos que me enseñó mi papá. Podríamos jugar a ‹‹pásame el tabique››, ‹‹lléname el bote con arena››, ‹‹échale agua a la mezcla, pero brisiadito››, y muchos juegos más. ¡Ay!, estoy bien emocionado.

lunes, 17 de abril de 2017

Arde

lee y vomita:

Miro el cielo,
             Arde.
Rojo fuego, rojo cielo, rojo viento.
 A
    R
       D
         E
Humo kamikase
   Avalancha de ceniza
        Llagas en la tierra
             Piel quemada
                   Árboles de pie.
Cerros moribundos
adaptándose a la marcha incesante
de las flamas inquisidoras,
que devoran todo a su paso
¡NO HAY PASO!
Todo
A
R
D
E
Nada cambia,
no hay vida,
calor abrazador,
cenizas y nada más,
nada más.

domingo, 22 de enero de 2017

No faltan estrellas

lee y vomita

Agacha solo un poco la mirada,
mira el piso, las piedras, el polvo, la soledad,
el tiempo no se detiene,
me mira expectante y sin remordimientos,
pasa y sigue su curso,
sin demora, sin contratiempos.
Lágrimas que aprisionan recuerdos fugaces,
estrellándose una tras otra, tras otra, tras otra,
no hay final más allá de la luz,
sigue el rumbo, caminando, jadeando, sudando,
hasta que ya no puedas más,
y detente.
Tu cuerpo inerte expira
sonidos conglomerados a través de los años,
mis lágrimas conducen sensaciones extrañas,
hacen que se enchine tu piel fría,
que marchite tu mirada cansada,
que el aire no recorra tu cuerpo,
que el corazón deje de latir,
de sentir.

Mientras agacho un poco la mirada,
veo el piso, las piedras, el polvo, la soledad;
mientras el tiempo se detiene
y mis lágrimas caen lentamente,
me pregunto del porque de tu partida
si al cielo no le hacen falta estrellas.