Tinta y Mierda

Tinta y Mierda

jueves, 27 de octubre de 2016

Ofrenda

Extraído de mi libro "Desaparecidos"


Mientras tanto
yo sigo aquí
resistiendo
y negándome a morir.
Gente – Rude Boys


Una de las fechas que más me causa dolor recordar, es la de todos los santos. Yo como otros niños quería salir a pedir pan, disfrazarme de chamuco, de calaca o de vampiro; andar por la calle con mis amigos gritando que la calavera tiene hambre que quiere un pedazo de pan. Sin embargo nunca se me permitió salir, el trabajo era primero. Yo y mis hermanos teníamos que ayudarle a papá, entre más manos más dinero y entre más dinero más comida lo extraño es que yo siempre tenía hambre, y cómo no, si no la pasábamos ayudándole todo el día a construir muchas casas bien bonitas, de tabiquito, con su piso bien bonito, ventanas y losa. Una vez se me ocurrió decirle a mi papá que cuando
tendríamos una casa así de bonita, pu’s él hace unas bien chidas. “No mano ¿pa’ qué quieres?, una chinga que me llevé, me pasé todo el día lloré y lloré.” Nomás me alegraba, que ya merito salía a pedir pan.
Mi mamá siempre me decía, “el próximo año mi’jo, el próximo año ya vas a salir, ora pues a trabajar, ya descansaras cuando te mueras.” En casa no había ofrenda, alguna vez le pregunte a mi papá el por qué, sólo respondió que todavía no teníamos ningún difunto en la familia, que pa’ qué, ya cuando haiga difunto, pu’s ya veremos.
En estos días yo solo pasaba como un espectador, viendo a los niños corriendo, cargando, dulces, pan, naranjas, riendo, vestidos de chamucos, brujas, vampiros y hombres lobos, mi mamá me abrazaba y me decía “el próximo año ya saldrás mi’jo, no se me achicopale, y verás que te voy a comprar tu máscara de calaca, pa’ que des harto susto”, yo la miraba y trataba de sonreír, sólo asentía con la cabeza.
Pero hoy por fin voy a salir a pedir pan, hoy es mi día esperado, estoy listo, salgo muy contento viendo todas las casas de mi barrio, voy a pedir en todas ellas, y llevaré mi mochila llena de pan, dulce y fruta a mis hermanos, juntos nos comeremos todo lo que junte, por este día no vamos a tener hambre.
Primero es irle a pedir permiso a mi mamá. La casa no ha cambiado nada, sigue siendo la misma, al pararme frente a la puerta siento un olor a copal, me emociona mucho saber que ya pusieron ofrenda, entro rápidamente para poder verla de cerca, pero ¡qué bonita está!, como escalerita, su mantel blanco, pancito de muerto, del que hace don Roberto, una veladora, unas naranjitas, plátanos, arroz con leche, no puedo resistir la tentación y me como un pan, una naranja y un plátano ha y poquito arroz con leche, mis papás no están, así que me iré a pedir pan; antes le doy otra vuelta a la ofrenda, un vaso con agua, unos dulces, poquita sal, un carrito, harto cempasúchil y terciopelo; hasta arriba una máscara de calavera y una foto mía. ¡Ay mi mamacita! que equivocada está, si yo no estoy difunto, nomás ando pidiendo pan.

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