Tinta y Mierda

Tinta y Mierda

lunes, 26 de septiembre de 2016

2 años, nada más

Recordar el 26 y 27 de septiembre de 2014, es recordar la impunidad desde una perspectiva demasiado salvaje. Es regresar, recordar y rememorar los hechos que marcaron al mundo; sin embargo la mayoría de personas cree que el único problema, o los únicos afectados por estos hechos fueron los padres de los 43 desaparecidos y los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa; pero, no es así, Iguala y los igualtecos también fuimos azotados por la violencia, simbólica, directa y estructural.
Después de dos años se han desplegado cientos de maneras de manifestación, para exigir el buen regreso de los 43, y considero que es un punto fundamental, ya que nadie tiene derecho a desaparecer o matar a nadie, sean cual sean las circunstancias. Ahora bien, en todo este tiempo nunca he observado algún mensaje o algo que demarque el apoyo para Iguala y sus habitantes, es como si la entidad solo hubiera sido el lugar de los hechos y no se hubiera visto afectada por esta situación violenta, pero déjame decirte que la Iguala en la que muchos crecimos, cambió y cambió mucho.
La percepción de la violencia, así como la misma violencia, ha crecido a sobremanera en la entidad, ha repercutido en la mayoría de las personas que habitamos este espacio, pero a dos años no hemos visto apoyo de alguien, ni una marcha para que en la entidad haya paz, ni una pancarta con algún mensaje pidiendo el cese al fuego en Iguala, nada.
Al contrario, se nos ha criticado por no apoyar la causa ¿pero causa deberíamos apoyar?, nuestra entidad nos necesita, nuestra comunidad y la población nos necesita, sin embargo, nos han ido enseñando que si nos manifestamos nos matan, nos desaparecen, nos silencian, tratamos de hacer acciones para levantar la voz, pero a veces el miedo es más grande. No digo que dejemos de apoyar las causas "justas", pero si es necesario apoyar un poco a Iguala, ya que tú si puedes protestar en algún otro lugar, puedes gritar consignas, puedes marchar, ya que sabes que al final del día llegaras a tu casa, te estarán esperando, no hay miedo porque son miles los que se unen a ti, son cientos los que te apoyan, pero ese apoyo no es equilibrado. No pido que dejen de lado su lucha, solo pido que miren el fenómeno desde otra panorámica y nos demos cuenta de que tanto Ayozinapa, cómo Iguala, necesitan ayuda y apoyo, de manera similar. Seamos conscientes y generemos la empatía necesaria, porque ¡Resistir es vencer!