Tinta y Mierda

Tinta y Mierda

jueves, 25 de febrero de 2016

soledades interminables

lee y vomita:

Y de nuevo estoy aquí,
una vez más rodando por los recovecos de la soledad,
cabizbajo, murmurando para mi mismo este dolor incierto.
¿Y que de nuevo hay en todo esto?
No importa con fingir desasosiego
la soledad viene y rompe todas las estructuras monocromáticas
del aura devastada,
las toma y poco a poco las impregna en mi tez clara,
pálida, transparente.
Las toma y las devora.
Las toma y las mastica.
Las toma y se va.
Se va dando pasitos cortos, para que pueda vislumbrar
de una manera extraña como mi dolor deja huellas imperceptibles.
a lo largo de mi pecho
Pero,
no hay nada,
allá afuera no hay nada,
nada que pueda resolver los problemas estúpidos de un corazón sin arreglo.

Y de nuevo estoy aquí,
conversando de cerca con la soledad,
conversando de cerca con la incertidumbre.
Cerveza tibia y casi vacía para aminorar este dolor...

No hay por que llorar mi hermano,
no hay porque sentirse triste,
todo viene y se va, viene y se va.

Viene, pero siempre, siempre se va...

miércoles, 17 de febrero de 2016

Palabras

lee y vomita:

Poesía para los que no tienen nada
nada de poesía para ellos
ellos son los que hacen la vida mas miserable
miserable de aquel que me mire
mire señor si me regala cinco pesos dejo que me la la meta
meta inalcanzable
inalcanzable la tristeza
tristeza que define lo mas profundo de mi
mi corazón
corazón adormecido
adormecido te encontré
encontré lo que necesitaba para vivir
vivir para hacer poesía
poesía para morir...


Para aquel que define los sentimientos con alaridos...

miércoles, 3 de febrero de 2016

Calma cariño

Me siento en el escritorio por un momento. Veo a mi alrededor y trato de sonreír. Un par de posters con números, colores y vocales. Un viejo pizarrón verde. La tierra como piso y las paredes de madera dejando que el aire helado se filtre por sus comisuras y haga temblar a mis quince corazones que se encuentran apacibles dibujando a su familia.
La lluvia comienza a caer lenta sobre la lamina que cubre nuestro salón; la lluvia y el frío no se llevan muy bien. mis rodillas me lo dicen, sus rostros rojizos me lo dicen, el olor a tierra mojada me lo dice.
me levanto y miro un momento por la ventana; la neblina poco a poco comienza a cubrir el entorno. No cambiaría nada de mi vida, menos ver estos hermosos paisajes. De pronto algo se mueve entre la neblina, como si quisiera huir o como si buscara...
-¡Maestra, ya terminé! -una pequeña voz me saca de mis pensamientos.
-¿Ya terminaron todos? -se escucha un "si" disparejo-. Muy bien, ahora vamos a repasar las vocales y los número del uno al diez, ¿sale?
-¡Sí! -se escucha en coro.
-Bueno, empezamos a la de...
-¡Ay!
Se escucha como un cuete. Todo se queda en silencio por un un minuto. Me armo de valor, tomo aire y... El sonido de los cuetes es cada vez más repetitivo. Los niños se miran nerviosos entre ellos. El sonido se reproduce, se repite. Es cuando me doy cuenta que no son cuetes, son balazos.
-¡Niños, todos agáchense, métanse abajo de su pupitre! -alcanzo a gritar cuando el primer proyectil penetra salvaje una de las maderas-. Al suelo mis amores.
Los llantos no se hacen esperar, mis corazones se están quebrando, se rompen. No saben lo que pasa, gritan, lloran, estan desesperados, en sus ojos se ve la incertidumbre de los sonidos, no saben que es una bala, no saben que es lo que atravieza las maderas, pero saben que no pueden tocar sus cuerpos. Los llantos se van haciendo más fuertes, no se que hacer, no se que hacer...
-Que dejen toditos los libros abiertos, ha sido la orden que dio el general, que todos los niños estén muy atentos, las cinco vocales van a desfilar... ¡¿me siguen corazones?!
Todo se queda en silencio por un par de segundos. De pronto un disparo. -Primero verás, que pasa la "A", con sus dos patitas muy abiertas al marchar... Vamos mis niños, canten conmigo.
-Ahi viene la "E", alzando los pies, el palo del medio es mas chico como vez. Aquí está la "I", una flaca, y otra gorda porque ya comió... -se escucha en coro. Respiro aliviada.
Seguimos cantando las vocales por un buen rato. No nos dimos ni cuenta cuando dejaron de disparar. Les digo que sigan cantando mientras trato de asomarme un poco por la ventana. No se ve nada. Seguimos cantando por un largo rato hasta que uno a uno va llegando los papás de mis corazones, en su cara se refleja la angustia, el horror, el miedo. Yo solo les sonrío, no puedo decir muchas cosas.
Uno a uno van saliendo, se despiden de mi, Los niños me dan un beso, les digo que mañana veremos los colores, tratan de sonreír pero no pueden.
El último en irse es Josesito. Pobrecito era el que estaba llorando más. Lo abrazo mientras veo como entra su mamá dando tumbos. "Vamonos, vamonos", grita la señora. Sólo sonrío. Lo toma fuerte del brazo y lo jala a la calle, el niño se suelta y me vuelve a abrazar. De pronto se suelta de mi un poco confundido, me mira a los ojos y me muestra su mano llena de sangre.
-¿Maestra, qué es esto?
-No te preocupes Josesito, todo estará bien -le digo tratando de sonar lo más dulce. Su madre regresa por él y se lo lleva lo más rápido que puede.
Me paro en la entrada y miro como se alejan. Cierro la puerta y me quito el suéter. La blusa blanca que traía se ha vuelto roja, no se cuanta sangre he perdido, me siento en el escritorio, creo que voy a tratar de dormir un poquito. Tengo mucho frío, creo que la lluvia y el frío no se llevan muy bien. Tengo mucho sueño. Mañana vamos a ver los colores, mis amores, mañana vamos a ver las vocales, corazones.


Las letras en cursiva corresponden a la canción: El desfile de las vocales de Gabilondo Soler "Cri-Cri"