Tinta y Mierda

Tinta y Mierda

viernes, 24 de abril de 2015

Insistencia

lee y vomita

Te pedí que fueras mi novia,
no, a mi solo me gusta el sexo contigo,
no quiero un novio,
me dijiste calmadamente.
Misteriosamente dos semanas después
presumías la mejor relación del mundo,
¡qué cagado!

Te pedí que saliéramos en serio,
que me gustabas y que quería intentarlo,
me miraste a los ojos,
parpadeaste cerca de treinta y dos veces,
(no sé porqué las conté),
gritaste que no duraría una relación entre los dos,
el sexo es rico, pero nada más.
Ayer revisé tu facebook,
presumías un nuevo y bonito noviazgo,
¡qué cagado!

Quise que fueras la mujer de mi vida,
de mis sueños,
te escribí una serie de poemas,
cuentos al por mayor,
te dediqué las canciones más hermosas por la radio,
te llevé flores a la universidad,
chocolates y un cachorro,
una carta y lo publiqué en el muro de tu face.
Escupias cosas que no entendí,
los golpes y patadas de tu novio
no me dejaban escuchar tu dulce voz,
creo que no quieres nada conmigo,
¡qué cagado!

sábado, 4 de abril de 2015

Mensa-je

lee y vomita:

Veía de lejos la computadora,
me observaba como si quisiera decirme algo,
como si tramara algo.
Una semana llevaba apagada,
no pensaba por ningún motivo prenderla,
el internet es un lugar peligroso.

Contrario a mis pensamientos
me levanté del sillón, acerqué la pequeña silla
y la encendí.
Presión perfecta para conectarme a la vida.

Como autómata abrí de par en par
varias ventanas del navegador,
Facebook, Twitter, Gmail y Google,
¿Google para qué?

Cada una contenía mensaje, notificaciones, vistas,
visitas, etiquetas, cosas compartidas, vídeos, fotos,
foros, recomendaciones, y un sin fin de pendejadas más.

Fui pasando una por una,
dando rápidos vistazos
para tratar de encontrar un vestigio de ti,
alguna señal de ti.
Algo que me recordara porque había preferido
apagar la puta computadora.

Revisé y revisé,
diez horas de mi vida en esa silla incomoda,
parpadeando solo lo necesario,
buscando y buscando.

Lo único que encontré
fueron cadenas,
fotos donde yo no aparecía,
carteles, invitaciones,
una que otra promoción
y un test para saber quien era el amor de mi vida.
¡Vaya mierda!

miércoles, 1 de abril de 2015

Conglomeración

lee y vomita:

Fue en el preciso
justo
y exacto momento,
en que cabeceaba ferozmente,
en un microbus que se dirigía furioso
a metro Toreo,
 cuando me di cuenta
de que realmente detesto
la ciudad de México,
carajo.
Me paré intempestivo,
dispuesto a bajarme
y mandar todo a la mierda,
pero me di cuenta
que aun faltaba como media hora
para llegar al metro.
Me volví a sentar,
visiblemente derrotado,
miré como se bamboleaba
la ciudad a nuestro paso,
cerré los ojos
y traté de seguir cabeceando.