Tinta y Mierda

Tinta y Mierda

lunes, 3 de diciembre de 2012

Me apestan las patas

lee y vomita

en esos putos días donde no quieres salir de tu casa y sales mas por inercia que por otra cosa, me puse el primer pantalón que encontré entre esa montaña de ropa, lo sacudí 2 veces para que el polvo acumulado cayera, ni pensar en cambiarme calzón  para que chingados, la playera menos sudada fue la que se incrusto en mi torso, y sacudí mis cabellos insistentemente, los tenis estaban bajo la cama, unos viejos conversse negros de bota, los golpee entre si, para que cayera todo el polvo que había en ellos, me los puse y salí de casa, no sin antes tomar mi cajetilla de Delicados, y salí a la calle.
los pasos se fueron multiplicando y las colillas cayendo entre mis dedos, el silbido entre mis labios se fue confundiendo con los sonidos de la ciudad caótica  a lo lejos vi un lugar poco conocido, luces de neón se reproducían rápidamente  como si me jalaran entre a un cuarto con luz tenue, en su interior se reproducía una música que es realizada con sintetizadores, entre y mis pies se movieron, mis tenis comenzaron a sudar, mi pantalón se empezó a sudar y mi playera empapada en sudor, mis cabellos se remolinaban entre el aire y se confundían con el humo que había en ese lugar extraño, tome un delicado, una cerveza, una tacha, un poco de cocaína  una cerveza, un delicado, una cerveza, un ajo verde, un ácido, una cerveza, una cerveza, una cerveza.
una mujer me observaba desde que llegue, supuse que fue lo profundo de mi mirada o lo ridículo de mis pasos de baile, no se en realidad que fue, lo único que se es que 5 minutos después bailábamos abrazados mientras nuestras lenguas se conjugaban en un gran frenesí  le tocaba sus pechos y sus nalgas, mientras ella pasaba lentamente sus dedos por mi pene erecto, salimos de ahí  mi playera choreante, mi pantalón viscoso y mis tenis destruidos.
entre a un cuarto obscuro, se encendió una pequeña lampara, prendí un cigarrillo, la bese con pasión, mi playera corrió  mi pantalón cayo y mis tenis se escondieron bajo la cama, su vestido se deslizo suavemente por su cuerpo, su sostén salio disparado y su pantaleta cayo, bajo lentamente para bajarme mi calzón  sabia que tenia una semana sin cambiármelo  el olor que este despedía un olor nauseabundo, pero creo que ella no lo noto, el cuarto se fue llenando de una pestilencia conocida por mi, mis patas me apestaban, la bese fuertemente y la tire a la cama, como si esto ocultara el olor, nos hicimos uno en el rito sexual, entraba y salia, el olor era visible y palpable, pero la pasión abrumadora, estalle en un orgasmo infinito.
al otro día desperté sonriente, el olor no se había esfumado, vi mi playera tiesa y mi pantalón percudido, mis tenis destrozados, me fui poniendo cada una de estas prendas, vi a la hermosa mujer que me veía plácidamente, le sonreí le dije que nos veríamos después  sonreí  sonrió  le dije -creo que no te diste cuenta que me apestan las patas- a lo que ella contesto -y tu no te diste cuenta que no soy mujer- la sonrisa se borro y el olor desapareció...