Tinta y Mierda

Tinta y Mierda

miércoles, 3 de mayo de 2017

Primer día

lee y vomita


Hoy será mi primer día de escuela, estoy bien emocionado, ya tenía un ratote que quería venir, pero nomás no se podía. No había quién me trajera. Es que me tenía que ir con mi papá, porque mi mamá se fue con otro. No entiendo eso de otro, ¿otro qué? Mi papá nomás me dice que con otro y ya; pero yo sé que ya regresará cuando se le acabé ese otro, estoy seguro de que sí.
A donde me llevaba mi papá nomás no la pasábamos jugando. Quiero mucho a mi papá. Pero ahora ya estoy grande y dice, papá, que ya me puedo cuidar solo y que tengo que ir a la escuela, que él me va a llevar y que ya me regrese yo solo a la casa, que ahí lo espere. Me la pasaba rete a gusto con él, todo el día jugando; pero me emociona más venir a la escuela y ser alguien; alguien de bien pues, un bombero, un policía o un arquitecto. Sí, mejor un arquitecto, como el amigo de mi papá, el Arqui Joaquín, es bien buena gente, siempre me daba dulces, le daba risa cómo me ponía a jugar con mi papá, era bien divertido.
Voy bien feliz, y la gente se da cuenta de eso, nomás nos voltean a ver cómo vamos bien sonrientes caminando, mi papá me lleva de la mano, me gusta sentir sus manos rasposas; cuando me las pasa por el cachete siento como cosquillitas, ¡uy!, están bien rasposas.
Cuando llegamos a la escuela, todos se le quedan viendo a mi papá. A lo mejor es porque las mamás son las que llevan a los hijos, pero mi mamá está con otro, ahorita no tiene tiempo de venir a dejarme, pero a mí me gusta que sea mi papá quien me viene a dejar.
Me empuja despacito para que me meta. ¡Ah, chinga!, ahí me da un poquito de miedo, no sé lo que me voy a encontrar adentro, pero es para ser alguien en la vida, ya lo sé. Doy dos pasitos y me regreso rápido, me abrazo de su pierna, salé un poquito de polvo de su pantalón, me hace toser poquito, mi papá se ríe, me abraza, me da un beso en el cachete y me da una nalgadita.
Ver cómo va de sonriente hace que me sienta a gusto de estar aquí, de ver a mis compañeros, de aprender mucho, de salir al recreo todos juntos y enseñarles los juegos que me enseñó mi papá. Podríamos jugar a ‹‹pásame el tabique››, ‹‹lléname el bote con arena››, ‹‹échale agua a la mezcla, pero brisiadito››, y muchos juegos más. ¡Ay!, estoy bien emocionado.

lunes, 17 de abril de 2017

Arde

lee y vomita:

Miro el cielo,
             Arde.
Rojo fuego, rojo cielo, rojo viento.
 A
    R
       D
         E
Humo kamikase
   Avalancha de ceniza
        Llagas en la tierra
             Piel quemada
                   Árboles de pie.
Cerros moribundos
adaptándose a la marcha incesante
de las flamas inquisidoras,
que devoran todo a su paso
¡NO HAY PASO!
Todo
A
R
D
E
Nada cambia,
no hay vida,
calor abrazador,
cenizas y nada más,
nada más.

domingo, 22 de enero de 2017

No faltan estrellas

lee y vomita

Agacha solo un poco la mirada,
mira el piso, las piedras, el polvo, la soledad,
el tiempo no se detiene,
me mira expectante y sin remordimientos,
pasa y sigue su curso,
sin demora, sin contratiempos.
Lágrimas que aprisionan recuerdos fugaces,
estrellándose una tras otra, tras otra, tras otra,
no hay final más allá de la luz,
sigue el rumbo, caminando, jadeando, sudando,
hasta que ya no puedas más,
y detente.
Tu cuerpo inerte expira
sonidos conglomerados a través de los años,
mis lágrimas conducen sensaciones extrañas,
hacen que se enchine tu piel fría,
que marchite tu mirada cansada,
que el aire no recorra tu cuerpo,
que el corazón deje de latir,
de sentir.

Mientras agacho un poco la mirada,
veo el piso, las piedras, el polvo, la soledad;
mientras el tiempo se detiene
y mis lágrimas caen lentamente,
me pregunto del porque de tu partida
si al cielo no le hacen falta estrellas.

jueves, 27 de octubre de 2016

Ofrenda

Extraído de mi libro "Desaparecidos"


Mientras tanto
yo sigo aquí
resistiendo
y negándome a morir.
Gente – Rude Boys


Una de las fechas que más me causa dolor recordar, es la de todos los santos. Yo como otros niños quería salir a pedir pan, disfrazarme de chamuco, de calaca o de vampiro; andar por la calle con mis amigos gritando que la calavera tiene hambre que quiere un pedazo de pan. Sin embargo nunca se me permitió salir, el trabajo era primero. Yo y mis hermanos teníamos que ayudarle a papá, entre más manos más dinero y entre más dinero más comida lo extraño es que yo siempre tenía hambre, y cómo no, si no la pasábamos ayudándole todo el día a construir muchas casas bien bonitas, de tabiquito, con su piso bien bonito, ventanas y losa. Una vez se me ocurrió decirle a mi papá que cuando
tendríamos una casa así de bonita, pu’s él hace unas bien chidas. “No mano ¿pa’ qué quieres?, una chinga que me llevé, me pasé todo el día lloré y lloré.” Nomás me alegraba, que ya merito salía a pedir pan.
Mi mamá siempre me decía, “el próximo año mi’jo, el próximo año ya vas a salir, ora pues a trabajar, ya descansaras cuando te mueras.” En casa no había ofrenda, alguna vez le pregunte a mi papá el por qué, sólo respondió que todavía no teníamos ningún difunto en la familia, que pa’ qué, ya cuando haiga difunto, pu’s ya veremos.
En estos días yo solo pasaba como un espectador, viendo a los niños corriendo, cargando, dulces, pan, naranjas, riendo, vestidos de chamucos, brujas, vampiros y hombres lobos, mi mamá me abrazaba y me decía “el próximo año ya saldrás mi’jo, no se me achicopale, y verás que te voy a comprar tu máscara de calaca, pa’ que des harto susto”, yo la miraba y trataba de sonreír, sólo asentía con la cabeza.
Pero hoy por fin voy a salir a pedir pan, hoy es mi día esperado, estoy listo, salgo muy contento viendo todas las casas de mi barrio, voy a pedir en todas ellas, y llevaré mi mochila llena de pan, dulce y fruta a mis hermanos, juntos nos comeremos todo lo que junte, por este día no vamos a tener hambre.
Primero es irle a pedir permiso a mi mamá. La casa no ha cambiado nada, sigue siendo la misma, al pararme frente a la puerta siento un olor a copal, me emociona mucho saber que ya pusieron ofrenda, entro rápidamente para poder verla de cerca, pero ¡qué bonita está!, como escalerita, su mantel blanco, pancito de muerto, del que hace don Roberto, una veladora, unas naranjitas, plátanos, arroz con leche, no puedo resistir la tentación y me como un pan, una naranja y un plátano ha y poquito arroz con leche, mis papás no están, así que me iré a pedir pan; antes le doy otra vuelta a la ofrenda, un vaso con agua, unos dulces, poquita sal, un carrito, harto cempasúchil y terciopelo; hasta arriba una máscara de calavera y una foto mía. ¡Ay mi mamacita! que equivocada está, si yo no estoy difunto, nomás ando pidiendo pan.

martes, 25 de octubre de 2016

Color-es

lee y vomita

Tu sonrisa de las 6 en punto,
cuando miras fijamente mis ojos,
la manera en que tomas el café por la mañana,
tus pequeñas manos tomando las mías,
que digas que todo puede ir mejor,
la forma de tus labios,
tus ojos brillantes,
tu sonrisa.

Es color
que regreses la esperanza,
que des motivos para caminar,
motivación a la media noche,
miradas tiernas, divertidas, cómplices,
risa sincera a las 6 en punto,
tu sonrisa.

Colores
que resplandecen tu contorno,
quitan mi aura gris,
me bañan en el momento justo, perfecto, adecuado,
dilatan mis pupilas,
que dan esperanza,
que crecen cada día,
colores desconocidos
saliendo de
tu sonrisa.

Tú eres color,
el color es estar contigo.
colorearemos el mundo juntos,
aunque este se torne gris,
tan solo con tu sonrisa
la de las 6 en punto.

lunes, 3 de octubre de 2016

Resiste e insiste

lee y grita:

No creo que pueda cambiar nada,
no espero cambiar nada,
pero si alcanzas a leer esto, quiero darte un mensaje:
"La violencia no es natural, no debemos acostumbrarnos a ella, no podemos ir por la calle asumiendo que en cualquier momento nos puede pasar algo; no es justo ver como diario mueren niños, mujeres, hombres; no es justo ver como los hermanos se matan entre si, como las mujeres son desaparecidas, como los compas son desplazados, como aun en este momento las guerras siguen siendo el pan de cada día, como las personas solo ven el televisor y piensan "a mi nunca me va a pasar", no es justo que seamos los pobres, los sin hogar, los sin sueños, los sin voz, los sin nada los que tenemos que morir, no es justo y no lo acepto.
El miedo nos paraliza, y hace que dejemos de hacer lo que nos gusta, lo que nos hace feliz. No debemos de tener miedo, no podemos tener miedo, no es justo tener miedo. No tengas miedo, sal, camina, grita, lucha, resiste y se feliz".
No soy más que otra persona que está cansada de lo que pasa en su país, pero decidí dejar de tener miedo, para poder caminar a tu lado, hombro con hombro, gritar, luchar y contagiarte de la alegría y quizá poder hacer que dejes de tener miedo.
No creo que pueda cambiar nada,
es más, no espero cambiar nada,
pero si llegaste hasta acá, yo si creo,
que: Aun hay esperanza...

lunes, 26 de septiembre de 2016

2 años, nada más

Recordar el 26 y 27 de septiembre de 2014, es recordar la impunidad desde una perspectiva demasiado salvaje. Es regresar, recordar y rememorar los hechos que marcaron al mundo; sin embargo la mayoría de personas cree que el único problema, o los únicos afectados por estos hechos fueron los padres de los 43 desaparecidos y los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa; pero, no es así, Iguala y los igualtecos también fuimos azotados por la violencia, simbólica, directa y estructural.
Después de dos años se han desplegado cientos de maneras de manifestación, para exigir el buen regreso de los 43, y considero que es un punto fundamental, ya que nadie tiene derecho a desaparecer o matar a nadie, sean cual sean las circunstancias. Ahora bien, en todo este tiempo nunca he observado algún mensaje o algo que demarque el apoyo para Iguala y sus habitantes, es como si la entidad solo hubiera sido el lugar de los hechos y no se hubiera visto afectada por esta situación violenta, pero déjame decirte que la Iguala en la que muchos crecimos, cambió y cambió mucho.
La percepción de la violencia, así como la misma violencia, ha crecido a sobremanera en la entidad, ha repercutido en la mayoría de las personas que habitamos este espacio, pero a dos años no hemos visto apoyo de alguien, ni una marcha para que en la entidad haya paz, ni una pancarta con algún mensaje pidiendo el cese al fuego en Iguala, nada.
Al contrario, se nos ha criticado por no apoyar la causa ¿pero causa deberíamos apoyar?, nuestra entidad nos necesita, nuestra comunidad y la población nos necesita, sin embargo, nos han ido enseñando que si nos manifestamos nos matan, nos desaparecen, nos silencian, tratamos de hacer acciones para levantar la voz, pero a veces el miedo es más grande. No digo que dejemos de apoyar las causas "justas", pero si es necesario apoyar un poco a Iguala, ya que tú si puedes protestar en algún otro lugar, puedes gritar consignas, puedes marchar, ya que sabes que al final del día llegaras a tu casa, te estarán esperando, no hay miedo porque son miles los que se unen a ti, son cientos los que te apoyan, pero ese apoyo no es equilibrado. No pido que dejen de lado su lucha, solo pido que miren el fenómeno desde otra panorámica y nos demos cuenta de que tanto Ayozinapa, cómo Iguala, necesitan ayuda y apoyo, de manera similar. Seamos conscientes y generemos la empatía necesaria, porque ¡Resistir es vencer!

miércoles, 10 de agosto de 2016

Espera

lee y vomita:

Hoy justo, en estas, dos horas,
he entrado, 22 veces, a su, perfil personal, de facebook.
¡Espera!
No tiene, que ver, con locura,
no es, no creo, que sea, pero no,
puede ser, una obsesión.
¡Espera!
Mi paciencia, se acaba, se extingue,
no pasa, no cesa, se cae, se levanta,
no vuela, no vuela, no vuela,
¡Espera!
Se conecta, no contesta, un visto,
una hora, hace tanto, que no,
que no, que no, te veo,
he perdido, la noción, del tiempo, y espacio,
he olvidado, tu rostro, tu cara, tu figura, tu olor,
no se, te olvido, me olvidas, nos perdemos,
¡Espera!
No hay, nada malo, en escribir, en intervalos, de dos,
por que, somos dos, nos amamos, nos complementamos,
los dos, caminamos juntos, nos besamos, y amamos,
¡Espera!
No puedes, solo irte.
¡Espera! ¡Espera! ¡Espera!
Prometo intentar escribir, o tratar en, intervalos de tres...

lunes, 1 de agosto de 2016

Aprieta los dientes, espera el golpe

Reseña e impresiones al libro
"Sin mayores pretensiones"
Temok

(Colección Somos Barrio)
Editorial Son del Barrio

Sin mayores pretensiones, llegó a mis manos, justo así, sin mayores pretensiones; una pequeña deuda que el autor tenía conmigo y que quedó saldada un miércoles de bohemia. Sigo pensando que fue en el momento adecuado y de la manera correcta.
La obra de Temok es impresionantemente cruda, tenaz, te vuela la cabeza a cada vuelta de pagina; te mastica y te vuelve a tragar; hace que los diferentes panoramas de los cuentos que vas leyendo se salgan de las paginas del libro y te piquen los ojos, o se te incrusten en los dientes; hace que los sentimientos revoloteen como mosquitos en tus orejas, hace que ya no quieras que estén ahí, que se vayan, quieres tomarlos y aplastarlos de la manera más violenta nunca concebida.
Sin mayores pretensiones abre el camino con una serie de golpes que van directos a la quijada, uppercut tras uppercut, que te va dejando maltrecho, y es que no es fácil recibir cientos de golpes, entre la quijada y el corazón. Es fácil aprender a recibir putazo tras putazo, pero nadie te enseña a recibir los putazos del amor, solo te enseñan que cuando es debido, debes de tirar la toalla.
La sangre y los cadáveres hacen su aparición en el momento justo y con ellos la historia más bella de amor que alberga la obra. Situaciones que van de lo chusco a lo enfermizo, pasando por necropsias, bailes, cantos y divas de la noche, que se desenvuelven entre la pasión enfermiza de un publico que camina estando muerto. El amor puede traspasar las fronteras de la vida y la muerte, resurgir de un estado catatónico, para hacer que la erección cumpla su cometido y se incruste fuerte entre la vagina y el bisturí.
Y si el comienzo de la obra no te ha hecho sentir nada, llega al ruedo "La niña de sus ojos", y bien que dicen que la tercera es la vencida. Historia que juega entre la realidad y la ficción, que hace que sientas rabia e impotencia mezcladas en un truendo frenesí, y que hace que te lleves las manos a la boca con su inesperado final, y que por lo menos a mi, hizo que cerrara el libro por unas cuantas horas, para tratar de digerir lo hasta ahora devorado, y es que Temok sabe entrar con maestría a lo más obscuro de tu corazón, y estando ahí comienza a masticarlo poco a poco, sabe disfrutar de ese festín de sentimientos escondidos.
Para ir cerrando la jornada, nos encontramos dos textos que si bien son el resultado de las diferentes cotidianidades a las que nos enfrentamos en el día a día, Temok hace que se conviertan en historias con una fuerza implacable y que hacen que podamos observar como lo más sencillo como una mascota puede salvar o destruir tu relación sentimental. Al final del día queda esa sensación de querer comprar por lo menos media docena de peces beta. Mientras que al fin de "El fin", nos sumerge en una historia de barrio, pero que lleva consigo un suspenso inimaginable y que al final te deja un sin sabor, que solo culmina cuando lees "Sólo El Fin". Pero que te deja las manos temblorosas y la mirada vidriosa.
Sin mayores pretensiones, es eso, nada de pretensiones, las cosas como son, como vienen, como se leen, como se viven; con este libro reafirmo mi admiración hacia el más banda entre los banda, el maistro, el punk, el aguerrido, el buena onda, el cerruchero y el buen amigo, más trabajos cómo este mi chingon.
Y por supuesto un aplauso doble a la Editorial Son del Barrio, A Daniel Jimenez, Alejandra Espinoza y David Misan, por traernos trabajos tan maravillosos, no puedo esperar para leer todos los títulos de la colección. Larga vida y nunca se cansen.

martes, 29 de marzo de 2016

Hasta el último trago

lee y vomita:

¡Salud!
Por ti,
por lo que fuiste, por lo que eres y por lo que serás.

Por todos los momentos juntos.
      Solos.
                Tristes.
                            Locos.
                                       Efímeros.
                                                       Pasajeros.

Brindo por tu dulce rostro, y tu fría piel.
Por la decadencia abstracta de tu caminar.
Cadencia obscura, oculta entre pliegues diversos.

Brindo por todo el daño aplicado.
       Recibido.
                     Relejado.
                                    Atascado.
                                                    Desquebrajado.
                                                                             Arrastrado.

Deja que el brebaje extraño recorra mis entrañas,
que se manifieste en mis ojos
mi boca, la lengua y el corazón.

Levanta la copa y grita sin obstáculos.
Deja que sangre el corazón, tu corazón.
Que los sentimientos se agolpen
de golpe.
Toma todas las fuerzas que te quedan.
Levanta la copa y escupelos.

Toma la copa y sigue tomando,
hasta que el último trago de licor
resbale por tus dedos.